Llevo pocas semanas de nuevo en las canchas y gratamente he vuelto a encontrarme conmigo, con mis objetivos personales y profesionales gracias al trabajo en aula y con los profesores. El desarrollo de habilidades propias me ha ayudado a encontrar en mi trabajo un reto, algo que me motiva y no algo que me estorba, me molesta, etc. Así que por ese lado vamos bien y al final de esta temporada de clases lograremos varias metas planteadas.
Pero el centro de estas líneas no es mi trabajo sino quienes frente a mí en las clases, pues los chicos con los que estamos trabajando tienen entre 11 y 12 años, algunas veces me he visto como ellos porque se molestan, se ríen, juegan y no entienden al profesor cuando dice... Abra su libro en la página tal, vamos a trabajar unas actividades para su examen. Qué aburrido! Otra vez pasar a limpio!
Yo también me quejaba mucho cuando estaba en el colegio, de hecho, cuando ingresé al colegio donde ahora doy clases no me fue nada bien en los primeros meses porque venía con muchos vacíos desde la escuela. Así fue como tuve que remar río arriba para poder superar ese primer obstáculo.
Pensaba que muchas veces la falta de claridad como educador nos hace que todo se vuelva monótono, que todos los estudios anteriores se vuelvan inútiles, etc., eso no podía pasar y había que cambiar la historia. Lo bueno iba a llegar y las ciencias tenían que ser divertidas, estudiando con libro, papel y pluma pero también creando, imaginando, compartiendo y llegando más allá de los conceptos y las páginas del texto.
Mucho tiene que ver la planificación flexible que se hace al inicio y, por otro lado, el ponerse en el lugar del alumno, que tiene que quedarse con las ganas de seguir en la clase cuando haya terminado, algo utópico pero que si se trabaja con ellos de forma continua se logra.
Imagino a cada uno graduándose después de un poco más de cinco años y recuerden sobre todo el esfuerzo que pusieron en cada proyecto, en cada historia, sobre todo lo bueno porque de esas experiencias se sacan grandes aprendizajes para toda la vida. Vale la pena dar nuestro tiempo para la gran causa de la educación, transformar para bien el pedazo de mundo en el que vivimos.
Profesor, educador, maestro, no te rindas nunca, si tú no lo haces, nadie lo hará.
#SoyProfe